Por los aires – Un fin de semana por las alturas

Vaya semana más increíble que he tenido, ha pasado de todo, muchas emociones muy muy chulas! Hoy domingo 11 de diciembre he saltado en un avión desde 10.500 pies en paracaídas, la típica experiencia que está en la lista de cosas que hacer antes de los 30 o antes de morir. Bueno, yo ya puedo decir que está hecha y seguramente lo vuelva a hacer.

Os dejo el video de mi salto:

El sábado 10 de diciembre era cuando tenía planeado ir a saltar, iba en mi moto hacia el aeropuerto que está a más de una de mi casa. A los 20 minutos de camino y tras una breve parada en una gasolinera, se me rompe el cable del embrague. Así que con mucha suerte hay otra gasolinera a escasos 40 metros (eso se llama tener suerte), consigo aparcar correctamente y voy a un Waffle House (cadena de comida rápida estilo años 50 que siempre había querido ir, pero por salud no había visitado nunca) que hay en frente. Todo parecía que estaba predispuesto para ayudarme, lo increíble es que estaba en mitad de ninguna parte y había dos gasolineraas y un Waffle House. Aparentemente la gasolinera donde aparqué es una parada de camioneros de la zona, así que muy bien.

En ninguna parte, pero un Waffle house cerca

 

 

Espero 3 horas a que mi amigo Jonathan (mecánico) venga al Waffle House, inevitablemente tengo que pedir el desayuno “All-Star Special”, que consiste en un waffle, dos hamburguesas (solo la carne), hasnbrowns (patatas rayadas y luego fritas), huevos y pan con mantequilla. La verdad que estaba buenísimo, pero uno y no más. Cuando llegó Jonathan ya tenía el olor de la fritanga impregnado en mi ropa. Llevamos la moto de vuelta a casa y como no había podido saltar en paracaidas me llevó en su avión (un avión de 1946, estilo II Guerra Mundial).

No me lo podía creer, siempre le insitía en ir a volar, pero nunca hacía el suficiente frío (el que soporta el avión es muy limitado) o buenas condiciones meterológicas, pero ese día era perfecto. Empezamos a volar, y como no, tuvo que hacer la broma de caída libre, solo duró unos segundos pero en un avión de tantos años y el hecho de que al arrancarlo se había apagado 5 veces, estaba algo intranquilo.

A pesar de las bromas de caída libre que me hacía, piloté el avión durante un buen rato. Es un avión bastante fácil de pilotar, de velocidad no pasamos de las 120 millas por hora. Aquí podéis ver mi vídeo pilotando:

Ese día no podía ser mejor, fui con una residente de AirBnB a mi sitio favorito de Savannah, Smiles. Un bar donde hay duelo de pianos, es el bar más divertido en el que he estado, además que la música es increible. También hay vídeo:

La canción no se escucha muy bien, pero es Tennessee Whiskey de Chris Stapleton. Un clásico de ma música country, cada vez me estoy conviertiendo más en un “Red Neck”. El próximo paso será camisas de leñador!

Sigo sin creeme el fin de semana tan impresionante que he tenido!. Cuando llegue a Costa Rica quiero hacer un curso de caída libre o volar en parapente, me está gustando esto de las alturas.

Todo llega si trabajas duro con buena ética y procuras hacer el bien. La paz en uno mismo es el mejor regalo que uno puede tener, cuando alcanzas el clímax de ética, alcanzas la felicidad. No es fácil, es duro como todo lo que vale la pena.

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