Viajar con poco dinero y mucha ilusión

Mi aventura comenzó cuando estaba aún en Londres, la Start-Up donde trabajaba se quedó sin financiación, a nivel europeo hubo una normativa que permitía la venta de medicamentos online, así que no dudé ni un momento y decidí montar una farmacia online que me permitiera viajar por el mundo.

Me mudé a Málaga de vuelta y durante dos años estuve trabajando muy duro para crear dos farmacias online, la historia de crear dos es curiosa pero no viene al caso. Tras mucho esfuerzo conseguí que pagaran las facturas, pero no que me pagaban el vivir en el extranjero viajando. Esto me obligó a buscar una alternativa de viaje, ya conocía páginas como:

Pero nunca las había utilizado, un día de mucho estrés me compré un billete de ida para La Habana para dentro de unos meses, con seguro de cancelación por si acaso me arrepentía. Empecé tímidamente a comprarme el material, que si una linterna, una mochila de 60 litros, saco de dormir y esterilla inflable, etc. Cada vez que me sentía mal o estresado me compraba algo para el viaje y me imaginaba en cualquier situación extrema o normal utilizándolo, me aportaba mucha paz y tranquilidad que había un final a tanto trabajo.

Se apróximaba el día del vuelo de La Habana, pero yo estaba tranquilo por el seguro de cancelación, faltaba una semana para el vuelo y llamé para cancelarlo, había cambiado de idea y quería recorrerme andando Málaga-Tibet, ya tenía la ruta y demás. Cuando llamo me dicen que el seguro de cancelación es para fuerza mayor, así que tras ese cambio de planes organicé el viaje de La Habana. Simplemente busqué una casa compartida, me leí mi guía de Lonely Planet y me puse rumbo.

Como mi viaje es un viaje de ida y no de vuelta, traté de dejar todo bien atado, vendí mi coche, mi moto la tiene un amigo que espero que no la pierda, vendí mi bici y algunos otros objetos que no voy a volver a utilizar y me puse en marcha hacia mi nueva vida.

Es curioso como pueden cambiar las cosas, no era realmente consciente del paso tan importante que estaba dando. Es una experiencia única y maravillosa que todo el mundo tiene que vivir, romper con sus propias cadenas y avanzar, vivir y sentir que somos únicos y que nuestra vida nos pertenece solo a nosotros mismos.

Bueno, tras esta reflexión y unos días en Madrid en casa de unos amigos volé a Cuba. País que me encantó, pero donde no se puede viajar barato, por lo que no lo recomiendo como destino para el mochilero sin dinero. En el resto de países sí se puede viajar y acampar en lugares habilitados o en parques apartados, también puedes hacer couchsurfing, workaway, helpx o cualquier otro método alternativo de viaje.

Tras Cuba volé a Miami y ahí me quedé en South Beach en temporada baja en un hostel que estaba bien de precio, lo precios los puedes ver en hostelworld.com, en todo momento iba con la ilusión y la mente abierta de un mochilero, con mis dos mochilas (grande atrás y pequeña e importante delante), una sonrisa de oreja a oreja, observándolo todo y positivismo a más no poder. Todo pasa por algo y hay que esforzarse en ver las oportunidades.

Antes de salir de España ya empecé a contactar con gente para quedarme en sus casas/granjas/barcos para ayudarles en sus proyectos a cambio de estancia y comida, lo conseguí cuando ya estaba en Miami y tras haberme gastos gran parte del presupuesto en Cuba. El proyecto en el que me involucré aparecía apasionante, la construcción de una mini-casa y un jardín basado en la permacultura, más no me podía gustar ni encajar con mi objetivo del viaje, que es vivir con pocos objetos y respetar el medio ambiente (pienso en la convivencia con el resto de seres vivos es fundamental, el mundo hay que compartirlo y por ser seres humanos y tener la capacidad de matar a insectos o animales no deberíamos de hacerlo sin una clara necesidad).

Esta primera casa fue una experiencia bastante mediocre o mala en la que estuve menos de dos semanas y a falta de un día me echaron sin motivo de la casa (una de las mujeres que vivía ahí era una alcohólica con problemas mentales), pero como todo tiene su parte positiva aprendí mucho y supe sacarle provecho a cada situación y oportunidad que tenía, aspectos positivos que obtuve:

  • Recordé mi ley de la clave de la felicidad radica en bajas expectativas, cuando tienes bajas expectativas es más complicado insatisfacerce y hacerte infeliz, parece triste pero es cierto y positivo a la vez.
  • Trabajé en un festival de Piratas y me pagaron bastante bien, así que obtuve divisa para pagarme parte del viaje.
  • Fuimos a un viaje un fin de semana a St. Petersburg y conocí a gente fascinante, dormí en mi tienda de campaña y aprendí a hacer cremas a base de aceites esenciales y cera de abeja.
  • Me echaron un día antes, ese día tenía que trabajar 9 horas por haber estado trabajando el el festival (trabajo que nos buscó una de las de la casa al otro worawayer de Canadá que estaba ahí y a mi), me ahorré ese día de trabajo y pude hacer algo de turismo. Como no tenía a donde ir dormí en mi tienda de campaña en la playa, amanecí y vi uno de los amaneceres más bonitos y energéticos de mi vida. Allí fue donde me hice esta foto:

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Afortunadamente tenía otro lugar ya concertado en Savannah, una de las ciudades más icónicas de los estados sureños y preciosa en muchos aspectos, con una vida universitaria apasionante, fomentada principalmente por el SCAD, especializada en estudios artísticos.

Aquí también estoy en plan Workaway, trabajando en unas casas de Airbnb, como valoran mucho mi trabajo me han comprado una moto para continuar mi viaje, además del alojamiento y comida.

Otra fuente de ingresos son las páginas webs en las que trabajé muy duro años atrás, también tengo pequeñas inversiones en pequeños proyectos en internet. Si me faltara trabajo definitivamente trabajaría en proyectos online de Nubelo o Freelancer, crear una web de viajes y monetizarla, incluso localmente preguntando a las empresas locales si les hace falta ayuda (las grandes no porque requieren permiso de residencia).

Es posible, salí de España con algo menos de 2.000 euros, ahora tengo algo más a cambio de viajar, disfrutar y trabajar muy duro. Es cierto que vendí el coche cuando estaba en EEUU y eso me ayudó financieramente bastante, además de darme moral.

A donde voy intento conocer lo que hacen y cómo lo hacen, esto me ayudará en el futuro a ser mejor persona, trabajador y empresario. En Cuba decidimos ayudar a unos cubanos a montar un hostel, esperemos que todo salga bien.

Aún queda mucho camino por recorrer, no soy económicamente independiente, ajusto mucho mis gastos en comida y transporte. Compro lo básico y me doy los caprichos justos cuando sé que puedo. Es sacrificado y ¡me encanta!

 

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