Delray Beach (Florida) – El Tropiezo Perfecto

Delray Beach, Florida, el tropiezo perfecto. Me hizo más fuerte, más sabio y aprendí que no me gustan las mujeres de 50 años de Florida. Florida fue una estancia bastante rara, pero supe sacar el lado positivo y ser más optimista.

En Florida no tuve una buena experiencia en la casa donde me quedaba, un día antes de acabar mi estancia me echaron de la casa sin motivo alguno. La amiga de la propietaria tenía problemas mentales, además de tomar pastillas bebía constantemente cerveza y solo comía patas fritas, con 50 años que tenía aparentaba ser mucho mayor, eso ocurrió a las 10:30 de la mañana.

Claro, yo pensaba en lo increíblemente injusto que era esa situación, echarme un día antes en un lugar donde si no tienes coche no puedes ir a ningún lado, donde todos los hoteles no bajaban de 150 dólares, no hay alquileres de AirBnB, hostels… Me quedé un poco preocupado la verdad, tal era mi cara que andando con mis dos mochilas, tienda de campaña, saco de dormir y esterilla hinchable un hombre que iba en bicicleta me ofreció su comida. El hecho es saber ver lo positivo de la situación y aprovechar cada oportunidad, el error era mío no estaba enfocando bien la situación, aunque tardé varias horas en darme cuenta de ello.

Fui a un McDonalds a buscar alojamiento, no encontré nada asequible en ninguna plataforma, escribí a algunos Coachsurfers de la zona pero era muy precipitado para que me acogiesen (en realidad no lo era, dos me escribieron pero no lo vi hasta dos semanas después por un problema con las notificaciones de mi móvil), estaba algo desesperado y muy desmotivado, fue un momento de replantearte toda la situación.

¿Qué hago aquí?, no me merece la pena, valgo más que esto… Estaba bastante hundido la verdad, pero como en todo, “keep walking” y así lo hice, continué hacia adelante. Fui a la estación de tren andando más de 1,5 millas con mis más de 20kg en ambas mochilas, tenía el billete para Savannah el día siguiente (también traté de adelantar el billete o ir en otro medio de transporte), seguía bastante hundido y cada vez más cansado.

En la estación encuentro un medio de transporte gratuito que conecta la estación con “downtown” de Delray Beach, decido cogerlo y hacer algo de turismo. Ando un poco, voy a un Starbucks para ver si hay alguna actualización y continuar la búsqueda, eran las 16:00 de la tarde y no tenía sitio donde dormir, vuelvo a replanteármelo todo, no quería gastarme 200 dólares en un hotel.

Continúo andando, tratando de buscar lo positivo de la situación. Desde que me echó de la casa, supe que me había librado de trabajar 9 horas ese día (desde el viernes hasta el lunes estuve trabajando en un festival de piratas y le debía horas de voluntariado), además podía hacer algo de turismo, tenía dinero en dólares por haber trabajado el fin de semana anterior, pero no tenía donde dormir, es una sensación muy desoladora. Recordé mi plan alternativo antes de viajar y recordé que tenía una tienda de campaña, también que el viaje era una experiencia dura que no eran unas vacaciones de estar tumbado y viviendo como un rey, que todo me hace más duro y más fuerte, no puedo permitir que este simple hecho de una persona desequilibrada me tumbe.

Todo estaba claro, pero seguí algo decaído hasta que recordé mis alternativas de dormir. Llevaba una tienda de campaña, así que podía utilizarla, fui a una iglesia a ver si podía utilizar el jardín (o me buscaban algún sitio donde pasar la noche) pero no había nadie, continué hasta la playa. No había señales que prohibieran la acampada, lo tenía claro acamparía ahí tras el anochecer, justo en frente del Marri0tt de 5 estrellas, entre las dunas y la vegetación. Ese fue el mejor momento que tuve, estaba senado frente al mar, con un oleaje bastante fuerte, el cielo nublado parcialmente azul-gris y viendo uno de los atardeceres más bucólicos de mi vida. No olvidaré el color del mar ni del cielo.

Tenía que hacer tiempo, anduve más de 5 kms para comprar la cena e imprimir el billete de tren, estaba tan cansado que me dejé mi ordenador en Office Depot (lo recuperaría 2 semanas después), compré la cena, desayuno y la comida del tren. Simplemente con la luz de la luna monté la tienda de campaña, había dejado a una pareja bastante cariñosa a unos 200 m para darle algo de intimidad, e intenté dormir.

Fue una noche de poco descanso y mucha paranoia al creer que era ilegal lo que hacía, pero bueno a las 6:00 me desperté, recogí todo, desayuné y vi otro de los mejores amaneceres de mi vida. El sentimiento era de fortaleza, “freedom”, resilencia y poder. Pude con esa noche, no parece un problema tan grande, pero los grandes problemas no son grandes por el hecho sino por no esperártelo, si estás preparado no hay grandes problemas sino grandes soluciones.

Por eso mismo trato de ser más precavido, tener un plan B para casi todas las situaciones importantes, analizo riesgos constantemente y si no merece la pena no lo hago. Otra de mis leyes es apuntarme a todo lo que se me proponga… La contracción es parte de mi personalidad.

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